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Planeando un futuro necesario

LA CIUDAD

Hace cien años atrás sólo el 5% de la población mundial vivía en las

ciudades. Hoy en día más del 50% de los habitantes del Planeta ha-

bitan en las distintas metrópolis y se prevé que en las próximas tres

décadas esta cifra aumente al 80%. En el año 1900 pocas ciudades

superaban el millón de ciudadanos, mientras que en la actualidad

ya hay más de 400 urbes que alcanzan esa población o más, varias

de ellas concentrando más de diez millones de habitantes.

Durante siglos las ciudades fueron pequeñas áreas urbanizadas ro-

deadas por extensísimas zonas rurales. El siglo XX se caracterizó pri-

mero por las grandes ciudades y luego por las metrópolis, que en su

crecimiento anexaban los pueblos suburbanos preexistentes. Hacia

fines del siglo XX hablábamos de extensas áreas que vinculaban

distintas ciudades a lo largo del territorio, las megalópolis. Esta no-

vedad primero se manifestó en la costa oeste de Estados Unidos,

luego en Japón, hasta que alcanzó un protagonismo importante en

todos los continentes.

En nuestros días, ya lo hacemos del conjunto de ciudades que, a

modo de red, se extiende sobre los territorios y muestra puntos de

mayor intensidad en los centros urbanos y líneas de urbanización

que se extienden en todas las direcciones y sentidos vinculando

entre sí los centros de mayor concentración urbana.

Las ultimas teorías sobre la ciudad sostienen que ya no debe divi-

dirse a la población por su ubicación, es decir entre urbana y rural.

La caracterización debería darse por la condición urbana o la caren-

cia de esta condición. ¿Qué significa esto? Que hoy en día un habi-

tante puede estar a 150 kilómetros del centro de Buenos Aires asis-

tiendo a clases por internet, trabajando con su computadora y

disfrutando de espectáculos artísticos o deportivos sin abandonar

su localización “rural”. Mientras que otros argentinos pueden estar

a diez cuadras de la Plaza de Mayo, más precisamente en la Villa 31,

y carecer de agua, luz, teléfono y computadora o, aún peor, de servi-

cios médicos y educativos. Si en la Edad Media la muralla dividía la

población urbana de la rural hoy, según estos teóricos, la diferencia

radica en estar “conectado”o “desconectado”. “Plugged”o “unplug-

ged” de la infraestructura, las comunicaciones y los servicios.

La necesidad de un modelo

Planificar, hoy, significa poner el centro de atención en la calidad de

vida de los actuales y futuros habitantes de la ciudad, o sea en noso-

tros y nuestros hijos.También implica en pensar de qué manera or-

ganizar el transporte, el tránsito, los espacios verdes, las actividades,

las densidades y los equipamientos; como también en desarrollar la

Hace pocomás de un siglo, por lomenos, el hombre

comenzó a encontrarse con la necesidad imperiosa de

buscar algúnmodelo que organice a las distintas urbes,

evitando de esta forma cualquier tipo de caos urbano.

Actualmente el hecho de proyectar un plan sigue siendo

un desafío que pone demanifiesto la configuración de

las ciudades. Sin una organización concreta, la

metrópolis carece de la identidad que le corresponde.

Siguiendo este pensamiento, ¿qué sucede con una

ciudad como Buenos Aires que adolece de un plan?

La necesidad de un modelo

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NOTAS CPAU 02

Por el Arq. Enrique García Espil (*)

Lo fundamental. El Arq. Enrique García Espil,Secretario del CPAU,señala

al consenso como herramienta clave para la promulgación del PUA.