

LA CIUDAD
Como seres urbanos, cotidianamente, recibimos infinidad de imá-
genes espaciales que definen el lugar de encuentro social, las
múltiples y variadas relaciones de convivencia de la comunidad,
metabolizándose éstas dentro de cada uno de nosotros, constitu-
yéndose en el referente individual de nuestra polis.
“... nuestra ciudad es una pampa edificada, no tiene rasgo notable
que pueda calificarse de tal, sino grupos de edificios, algunos her-
mosos, pero sin combinación alguna, sin relación de estilo y esto
viene de que, hasta ahora, nadie se ha preocupado de pensar en
este problema y de fijar las bases, como ahora se parece dis-
puesto a hacerlo, de un programa para el desarrollo sucesivo de la
Ciudad de Buenos Aires”.
Este último párrafo posee ciento tres años de antigüedad (Joa-
quín V. González: Discurso parlamentario sobre Ley de Expropia-
ción, 1905), pero no sólo no ha perdido vigencia sino que ha co-
brado una dimensión contemporánea inusitada.
Entre nosotros no necesitamos emplear demasiados razonamien-
tos para demostrar cómo nuestra ciudad requiere la atención
más inteligente de los poderes públicos. Somos conscientes que
nuestro presente ha perdido la unidad de espacio y cultura. Tam-
bién sabemos que la degradación de nuestro caótico ambiente
actual, su desorden y su estado, a menudo desolador. Básica-
mente, estos factores dependen de nuestra incapacidad de poner
de manifiesto las necesidades humanas urbanas fundamentales,
en equidad con las exigencias sociales, económicas y jurídicas.
La justa y sabia medida del espacio urbano en nuestra ciudad
debe ser el vecino.
La razón que motiva la necesidad de un PUA excede la concreción
de un espacio urbano vivible y reconocible sólo por los ciudada-
nos que actualmente habitan la ciudad, sino que con este pro-
yecto anhelamos colaborar con un aporte reconocido y valorado
por las generaciones futuras. Ese reconocimiento debe ser enten-
dido como valor agregado a la ciudad en una dimensión que se-
guramente trascienda los tradicionales parámetros cuantificables
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NOTAS CPAU 02
Por el Arq. Héctor Antonio Lostri (*)
Para el actual subsecretario de Planeamiento Urbano, Arq. Héctor
Lostri, los crecimientos producidos en los últimos 60 años han
dejado una ciudad con identidad difusa, en crisis.
El caos es el responsable directo del desorden y también el culpable de conferir climas urbanos de desolación. Por
eso, y de cara a un espacio urbano transparente y significativo, es propicio mirar hacia adelante a través de la
implementación de un PUA que actúe como piedra fundamental. Teniendo configurado un modelo para la
Ciudad de Buenos Aires, sin duda que aspiramos a la construcción de un área metropolitana vinculada
estrechamente al desarrollo y progreso en relación a una mejora en la calidad de vida de los habitantes porteños.
Hacia una identidad ciudadana
La justa y sabia medida
del espacio urbano